Realización arbitraria del propio derecho

La realización arbritaria del propio derecho está prevista en el Código Penal español, y está castigado con pena de multa de seis a doce meses. Sería lo que, comúnmente, se conoce como «tomarse la justicia por su cuenta».

Realización arbitaria del propio derecho (Ejemplos)

realizacion arbitraria del propio derechoImagínese que alguien le roba por ejemplo un reloj que le regaló su abuelo, y que a ese reloj le falta la hora de las 12 del mediodía. Imaginemos que se lo roban y que, casualmente, a los pocos días, Usted lo viera en una tienda de objetos de segunda mano.. Por último imaginemos que tiene oportunidad de cogerlo del mostrador, se lo lleva porqué, indudablemente es su reloj que le robaron, y que al salir de la tienda lo detienen y ven en las cámaras que su propio reloj lo ha cogido Usted.

Este sería un ejemplo de realización arbitraria del propio derecho, y le podrían incluso condenar según el artículo 455 del Código Penal español.

Otro ejemplo muy frecuente sería cuándo alguien se piensa que un terreno es suyo, y usurpando terreno o propiedad ajena, levanta muros dentro de propiedad ajena. Si el muro fuera levantado con licencia de obra (en ese supuesto caso con error del Ayuntamiento), sería más bien un caso civil, pero si hubiera mala fe con la construcción del muro, la situación ya no sería tan clara. Paradójicamente, si el propietario vecino derribara el muro con violencia e intimidación, y a no ser que lo hiciera por error, sin violencia ni intimidación y sin mala fe, también se trataría de una realización arbitraria del propio derecho.

En nuestra opinión, se trata de un concepto con apariencia injusta, pero necesario para que sea siempre alguien imparcial (sin arbitrariedad), quién tiene que impartir justicia.

¿Cómo evitar posibles condenas?

Suele pasar con teléfonos móviles, pero volviendo al primer ejemplo, podemos observar, igualmente, varios posibles delitos: robo del primer ladrón, posible delito de receptación del comerciante (si no fuera él mismo el ladrón), «robo» del legítimo propietario del reloj (realización arbitraria del propio derecho). Para evitar la condena lo idea habría sido, graciosamente, «no ser pillado» o, antes de intentar la recuperación, denunciar el robo y la posible receptación (con posible pena de prisión para el comerciante si se llegara a demostrar).

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