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Discriminación positiva y cuotas de género ¿Qué pasa cuando se ve desde el lado del hombre?

Últimamente se han puesto de moda algunos conceptos relacionados con el feminismo sobre los que merece la pena reflexionar. Las cuotas de género y la discriminación positiva a favor o en contra de la mujer son debates candentes.  El tema está en la calle y ante esto no podemos hacer oídos sordos.

Ejemplo de «feminismo» en Valencia

Se están dando casos, como en las últimas oposiciones para Policía Local en la Comunidad Valenciana, en Valencia capital, en los que van a reservar un 30% de las plazas para mujeres.

Esto viene reflejado oficialmente en Boletín Oficial de la Provincia de Valencia. La Junta de Gobierno Local, en sesión de fecha 5 de enero de 2018, adoptó el siguiente acuerdo: “De cada uno de los turnos y de conformidad con la disposición Transitoria Séptima de la Ley 17/2017, de 13 de diciembre y del Plan de Igualdad para empleadas y empleados del Ayuntamiento de Valencia, se reserva el 30% de las plazas para mujeres, es decir, 8 plazas para el turno libre y 4 plazas para movilidad.”

Según fuentes oficiales, se estima que el porcentaje de mujeres que cada año se presenta a este tipo de oposiciones está en torno al 10%.

De esta forma, si se presenta un 90% de hombres y un 10% de mujeres, asumiendo que ambos grupos obtuvieran similares calificaciones en cada una de las pruebas, la representación justa de mujeres mínima que se tendría que dar para llegar a esa igualdad, tendría que ser entorno al 15% de mujeres, y 85% para hombres.

Aquí es donde entra en juego la discriminación positiva, o como se está empezando a llamar ahora, “acción positiva”.

¿Qué es la discriminación positiva o “acción positiva”?

Es una serie de medidas dirigidas a eliminar las desigualdades existentes contra grupos históricamente discriminados. Son medidas temporales con las que se pretende suprimir y compensar las desventajas existentes.

Las desigualdades históricas están haciendo que las mujeres opten por no presentarse en igual medida que los hombres a estos puestos de trabajo.

Esto no es ni más ni menos que una diferencia entre intereses. Quizá sea cierto que nos venga socialmente impuesta por una sociedad machista de base, o heteropatriarcal. Pero no deja de ser una elección que cada mujer en su individualidad ha decidido hacer.

Si se reserva un 30% de puestos para mujeres pero se presenta solamente un 10%, lo que sucede es que se está sobre-representando a dicho colecivo. Esto supone sacrificar los méritos y derechos de otras personas que deberían tener las mismas oportunidades de alcanzar un puesto que el resto, ya sean hombres o mujeres.

¿Cómo podría afectar el feminismo al mercado laboral?

Cuando sacrificas la competencia en cualquier trabajo con motivos idealistas o meramente formales, es decir, “para cumplir una cuota” estás pervirtiendo el servicio y la calidad del propio trabajo.

La polémica surge al empezar a llevarse a cabo esa cuota en casos claros como policía y bomberos. Esto ha desembocado en un cambio de nivel en las pruebas que se realizan ahora. Han cambiado tiempos, recorridos, dificultades y muchos otros aspectos en las pruebas físicas para adaptarse a las posibilidades de las mujeres que, según las estadísticas de media son un 8% más pequeñas, un 10% más ligeras de peso, y un 7% más bajitas en estatura.

Esto último son datos objetivos que han provocado el cambio de mínimos en las pruebas, vulgarizando unos puestos para los que se necesita objetivamente una presencia física determinada.

En este panorama de discriminación positiva, ¿qué ocurre en caso contrario?

¿Te has parado a pensar lo que sucedería si se diera el caso opuesto en puestos de trabajo tradicionalmente destinados a las mujeres? Con todo el azote de la crisis vivida hace unos años, no vimos un viraje excesivo de hombres hacia puestos de trabajo tradicionalmente ocupados por mujeres.

Otro dato a tener en cuenta: un rápido vistazo a InfoJobs, Indeed o cualquier otra plataforma de empleo en España revela que es sencillo encontrar varios puestos de trabajo como Auxiliar Administrativa, Camarera de Pisos, etc. para los que especifican que el puesto debe ser cubierto por una mujer.

Es mucho más complicado encontrar el caso opuesto. Y sin embargo, en puestos de trabajo de una importancia capital, vemos como la cuota mínima de género está empezando a imponerse.

No hay nada más importante que la excelencia a la hora de prestar un servicio. Sea un bombero, una mujer policía o camarera de pisos, debemos trabajar con axiomas sociales reales y que se ajusten a lo que realmente sucede en la calle.

Posible solución a los conflictos de feminismo

La diversidad es importante, pero siempre priorizando criterios de libertad y jerarquía basados en las competencias. Esto es primordial. Que todos tengamos las mismas oportunidades y responsabilidades de acuerdo a nuestra posición en el entramado social, pero no en base a las preferencias de unos ingenieros sociales determinados.

Si estás sufriendo cualquier injusticia de discriminación por sexo, por sutil que parezca, ¡contacta con nosotros! 

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